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01. Principio Poniendo en orden nuestras bases y las bases del mundo

La lucha contra el deseo sexual es una lucha que involucra las emociones humanas más profundas. Y, por lo tanto, al poner en orden estas emociones, la persona alcanza un nivel muy profundo. Es por eso que el Zóhar llama a este proceso Yesod (base). Hashem no nos está diciendo solamente que no nos ensuciemos. Más bien, nos está diciendo que nos construyamos con las cosas que nos abstenemos de hacer. La base de una edificación se encuentra bajo tierra y nadie la ve, pero sostiene toda la edificación. Shemirat Habrit es la parte oculta del judío, pero es nuestro yo verdadero. No obstante, si la base de un judío es débil, toda su estructura espiritual es frágil y se encuentra en grave peligro de destruirse.
Se entiende del Báal Shem Tov que si una persona logra dominar este deseo en especial, entonces puede automáticamente controlar cualquier otro deseo, como escribe el Mekor Máyim Jayim (Báal Shem Tov, Lej Lejá): “Porque es a partir de la fuerza de este deseo que el hombre es creado, y una persona tiene 365 nervios –paralelos a los 365 preceptos de abstención–, y mediante la dominación de este deseo, la persona anula [los deseos por] todos los 365 mandamientos negativos”. El Bené Isajar también escribe (Dérej Pikudeja): “Tenemos una tradición de nuestros antepasados de que el Yetzer Hará (Inclinación del Mal) desea más que nada atacar a la persona a través de estos pecados, ya que incluidos en este pecado de la

lujuria se encuentran todos los demás pecados”. Quizás es por ello que Rabí Najman también escribe que estas tentaciones son la principal prueba del hombre en esta vida.
Se encuentra escrito en los Korbanot: “Zé haishé asher takrivu LaHashem – Este es el fuego que deben ofrecerle a Hashem”. Ishé significa fuego, pero también se puede escribir como Ishá, que significa “mujer”. El mejor sacrificio que un hombre necesita hacer en su vida por Hashem es Ze Ha-ishé – este deseo por las mujeres y el fuego del deseo sexual.
Al trabajar en estas áreas, aprendemos a la larga a dedicar todo nuestro corazón a Hashem, como dice el pasuk: “Bejol levavejá – con todo tu corazón”. Y Jazal dicen: “Bishné Yitzreja – con tus dos inclinaciones”.
Y al reordenar profundamente nuestras emociones a través de esta batalla, estamos al mismo tiempo trayendo reparación al mundo. Cada generación tiene sus pruebas, y esta parece ser la prueba de nuestra generación. Nunca antes en la historia hubo una época en que la promiscuidad y la inmoralidad llenaran cada rincón del mundo, en la medida en que ocurre hoy en día. En la generación anterior a la época del Mashíaj, estamos sacando la suciedad desde el fondo del barril. Estamos haciendo el trabajo final antes de la llegada de los grandes días.
Sólo las almas grandes que tienen un gran potencial reciben esta difícil tarea. Entonces, si Hashem nos enfrenta con esta batalla, quiere decir que nos confió esta gran misión. El solo hecho de saberlo debe traernos alegría y motivación para confirmar Su confianza en nosotros. Y, por supuesto, si ganamos la batalla, ¡nos ubicaremos en la primera fila para recibir al Mashíaj!