14. Principio Nunca se trata de TODO O NADA

14. Principio Nunca se trata de TODO O NADA

La idea de que siempre tenemos que ganar en realidad nos convierte en presas fáciles del Yetzer Hará. ¡Él utiliza nuestras buenas cualidades -como nuestro constante anhelo por alcanzar la perfección- y las pone en nuestra contra al tratar de hacernos sentir frustrados cuando experimentamos una caída! En esta batalla, nunca se trata de “todo o nada”. Cuando un ejército sale a la lucha, ¿siempre gana? ¿nunca hay bajas? ¿nunca hay heridos? El versículo dice: “No hay tzadik (justo) en el mundo que siempre haga el bien y nunca peque” (Kohélet 7:20). El Rav Hutner una vez le escribió una carta a un joven que estaba deprimido por sus caídas personales en el área espiritual. Rav Hutner explica que lo que hace que la vida tenga significado no es el deleite que uno tiene en la compañía exclusiva del Yetzer Hatov (Buena Inclinación), sino que lo que le da significado a la vida es la dinámica batalla con el Yetzer Hará (Mala Inclinación). La famosa oración de Shelomó HaMélej que “Siete veces cae el justo y se levanta” (Mishlé 24:16), continúa el Rav Hutner, no significa que “incluso después de haber caído siete veces, el justo se las arregla para volver a levantarse”. Lo que realmente quiere decir, él explica, es que es solamente y precisamente a través de varias caídas que una persona alcanza la verdadera rectitud y moralidad. Las luchas -incluso las caídas- son elementos inherentes a lo que puede llegar a convertirse, con determinación y perseverancia, en la máxima victoria.
Si estuvieras observando una lucha entre un hombre y un león, ¿a quién le darías más crédito: a una persona con un arma que le pega un disparo al león y este cae, o a una persona que se defiende con sus propias manos? En este último caso, se desata una lucha tremenda y muchas veces el hombre es el que está perdiendo y el león es el que está ganando, pero sin embargo, el hombre se las arregla para empujar al león sacándoselo de encima, una y otra vez, ¡hasta que finalmente logra dominarlo y gana la batalla! Hashem quiere recompensarnos con un deleite Divino infinito, y nos puso una bestia dentro de nosotros para que terminemos con ella. Él podía habernos hecho poderosos como los ángeles, pero sólo a través de los seres humanos que luchan con sus propias manos en la oscuridad de este mundo es que se logra elevar la presencia Divina de Hashem, la cual logra iluminar los lugares más oscuros.
El Zóhar en la perashat Tetzavé escribe:
Ya que no hay otra luz más que aquella que sale de la oscuridad. Y cuando el “Otro Lado” es dominado, el Amo del Universo se eleva y Su honor aumenta. Y la avodat Hashem (el servicio a D’os) sólo existe a través de la oscuridad, y no puede haber bien, sino a través del mal. Y cuando la persona va por el mal camino, y luego lo abandona, el honor del Amo del Universo se eleva a través de esta acción. Y así, la “Shelemut” (perfección) de todo es el bien y el mal juntos, y luego encaminarse hacia (el lado de) el bien. Y no puede haber bien más que aquel que surge del mal, y a través de este bien, Hashem se eleva. Y ello se llama Avodá Shelemá (un servicio completo a D’os).

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